El Gobierno socialista de l’Hospitalet tira por la borda más de 4 millones de euros

Francisco J. González

Este segundo trimestre de 2026 ha supuesto la consagración de la incompetencia y la falta de respeto hacia el dinero de los contribuyentes por parte del Gobierno municipal socialista de l’Hospitalet.

El disparate comenzó el pasado mes de abril con una modificación presupuestaria cercana a los 406.000 euros destinada a la instalación de semáforos. Resulta que el proyecto estaba inicialmente financiado por la Unión Europea (fondos Next Generation), pero como una parte no se ejecutó en el plazo previsto, esto es, antes de que finalizase el año 2025, se perdió esa línea de financiación europea. El Gobierno puso como excusa que se habían producido retrasos por causas externas de carácter climático. Vamos, que no se hicieron los trabajos a tiempo porque llovió mucho. Cuando no llueve, malo; cuando llueve, por lo visto, es demasiado. Parece ser que, para estos apóstoles socialistas del cambio climático, siempre hace mal tiempo. Pero el caso es que casi medio millón de euros que debería haber aportado la Unión Europea acabaron saliendo de los presupuestos municipales o, lo que es lo mismo, de los bolsillos de los vecinos de l’Hospitalet.

En mayo, el (des)Gobierno del alcalde Quirós redobló la apuesta. Esta vez fueron 3 millones de euros los que hubo que devolver a la UE. En concreto, el Ayuntamiento había recibido 2,7 millones para la reforma del Edifici Molí, que forma parte del antiguo complejo industrial Tecla Sala y que debía servir para ampliar los equipamientos culturales ubicados en dicho complejo. En concreto, se había prometido que el Edifici Molí acogería, entre otras cosas, el fondo de arte de la Fundación Arranz-Bravo, depositado actualmente en un almacén que no reúne las condiciones adecuadas para la conservación de las obras. Pero la errática política de este Gobierno municipal ha hecho que la prometida reforma del Edifici Molí haya quedado descartada y el dinero recibido tenga que devolverse con los correspondientes intereses, que ascienden casi a 300.000 euros. El resultado de todo este disparate es un edificio en ruinas, un fondo de arte en peligro, y ¡3 millones de euros que el Ayuntamiento tiene que entregar a la UE!

Y así llegamos a junio, el mes en que los catalanes quemamos el dinero en forma de petardos y cohetes para celebrar la noche de San Juan. Sólo que en este Ayuntamiento no ha habido que esperar a esa noche mágica. Aquí la ilusión se presenta todos los días del año: «¿Lo ves? ¡Ya no lo ves!» ¡El dinero se esfuma como por arte de magia!

Para empezar, en este mes de junio se cumplió el primer año desde la puesta en funcionamiento de un sistema de estacionamientos para bicicletas que nos costó más de medio millón de euros, mayoritariamente procedentes también de fondos Next Generation, la lámpara maravillosa de Von der Leyen que cumple todos los deseos del proguerío a costa de los sufridos contribuyentes europeos. Y así es como los socialistas hospitalenses engendraron hace justo un año la idea de gastar 545.000 euros en 50 estaciones de aparcamiento repartidas por la ciudad con una capacidad para 460 bicicletas. En sus cabezas sonaba genial, pero la realidad es que, un año después, nunca nadie ha visto una sola bici aparcada en esos chismes, que se han convertido en estorbos herrumbrosos en medio de la vía pública. Más de medio millón de euros arrojados al cubo de la basura.

Pero no queda ahí la cosa. Este mismo mes el Gobierno municipal ha reconocido que tiene que devolver al Área Metropolitana de Barcelona una subvención de 250.000 euros concedida en 2022 para un proyecto de promoción del comercio de proximidad. La ejecución y justificación del proyecto fueron insuficientes y AMB acordó el pasado mes de marzo la revocación total de la subvención, lo cual obliga al Ayuntamiento de l’Hospitalet a devolver los 250.000 euros, más casi 35.000 euros de intereses de demora, por lo que la cantidad total a devolver asciende a cerca de 285.000 euros.

En total, estamos hablando de más de 4 millones de euros dilapidados, mientras los vecinos de l’Hospitalet sufren una presión fiscal sin precedentes y reciben a cambio unos servicios públicos deplorables.

Esos fondos que hay que devolver o que se invirtieron en proyectos inútiles son oportunidades perdidas para nuestros barrios y demuestran la falta de rigor en la gestión y la falta de respeto por el dinero público que caracterizan al PSC.

L’Hospitalet merece más que eso. Merece un Gobierno municipal que aproveche las oportunidades y se centre en la gestión, no en la propaganda. Afortunadamente, queda menos de un año para que los vecinos puedan quitarse de encima la losa socialista que lleva aplastando l’Hospitalet desde hace medio siglo.

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