Iván Cánovas
Portaveu de VOX a l’Ayuntamiento de Cornellà i conseller en el Consell Comarcal del Baix Llobregat
La okupación deteriora la convivencia, genera inseguridad y perjudica gravemente a los propietarios. La falta de vivienda nunca puede servir de excusa para saltarse la ley ni para abandonar a quienes cumplen con sus obligaciones. Una cosa es atender a quien realmente lo necesita y otra muy distinta justificar conductas que vulneran derechos, rompen la convivencia y castigan precisamente a quienes trabajan, pagan sus impuestos y cumplen la ley.
Esto no va únicamente de ser “vulnerable”, aunque es evidente que este sistema castiga demasiado a quienes menos tienen. Va también de valores, de educación y de respeto. Nuestros abuelos y bisabuelos muchas veces no tenían ni un plato caliente que llevarse a la boca. Vivieron épocas muchísimo más duras que la actual y, aun así, no se dedicaron a okupar viviendas ni a robar a otros trabajadores. Sacaron adelante a sus familias con esfuerzo, sacrificio y trabajo. Esa cultura del esfuerzo fue la que levantó este país, y no podemos permitir que se sustituya por una cultura de la excusa, la impunidad y la falta de responsabilidad.
El inmigrante honrado y trabajador debería estar de acuerdo con esto. Todas aquellas personas que vinieron aquí a trabajar, esforzarse y buscar un futuro mejor deben ser las primeras interesadas en combatir a quienes vienen a delinquir y a degradar nuestros barrios. Porque, si no frenamos esta deriva, Cornellà acabará pareciéndose más a aquellos lugares de los que muchos huyeron que a la ciudad tranquila, trabajadora y acogedora que un día les recibió.
Y, mientras todo esto ocurre, ahora llega también el impuesto metropolitano. No tienen bastante con todos los impuestos que ya existen, que crean uno nuevo. Solo saben hacer pagar más a los mismos de siempre, y es una vergüenza. Las familias y los trabajadores soportan una presión fiscal asfixiante que no les permite mejorar su poder adquisitivo. No sé para quién gobiernan, pero desde luego no lo hacen para la mayoría trabajadora. Desde VOX ya propusimos suprimir el impuesto metropolitano en marzo de 2024, y PSOE, ERC y Sumar Podemos En Comú votaron en contra.
Mientras los impuestos suben, la seguridad sigue empeorando. Cada semana vemos peleas entre bandas latinas, tirones de bolso a señoras mayores, robos cometidos por menores de origen magrebí que van en patinete y una agresividad gratuita y desmedida en los asaltos a comercios y establecimientos. Son problemas reales que sufren los vecinos, los comerciantes, las familias y los trabajadores, aunque muchos prefieran mirar hacia otro lado o negar lo evidente.
Nuestra obligación es denunciar lo que ocurre. Si los servicios públicos funcionan mal, hay que decirlo. Si la inseguridad aumenta, hay que reconocerlo. Y si la ciudad crece sin que los servicios crezcan al mismo ritmo, pasa exactamente lo que estamos viendo: el metro va saturado, los ambulatorios están saturados, los colegios están saturados, Correos está saturado y nuestros cuerpos policiales trabajan al límite de sus capacidades. Cada vez somos más habitantes, cada año llega más población extranjera, pero los servicios siguen siendo prácticamente los mismos.
Ya no se puede ir tranquilo ni a la playa. Cada fin de semana, la playa del Prat y la de Viladecans están saturadas como consecuencia de esa Cataluña de diez millones a la que aspira la clase política dirigente. Al final acabarán convirtiendo las playas en espacios de pago, cuando han sido gratuitas toda la vida. Hay que tomarse en serio los problemas cotidianos de la gente, pero demasiados alcaldes y diputados viven cómodos desde sus despachos, muy alejados de las preocupaciones reales de las familias y los trabajadores. Hay que apartar de las instituciones a quienes han hecho de la negación de los problemas su forma de hacer política. Quiero una tierra que aprenda de los errores que ya se están cometiendo en París, Londres o Bruselas, donde hay barrios irreconocibles a los que muchos ciudadanos ya ni se atreven a ir. Los problemas existen, y tienen solución si hay voluntad política para afrontarlos.
Nosotros seguiremos señalándolos, proponiendo alternativas y defendiendo a quienes cada día levantan esta ciudad con su esfuerzo: las familias, los trabajadores, los comerciantes, los propietarios y todos aquellos vecinos que cumplen, pagan y merecen vivir en una ciudad segura, ordenada y respetuosa con la ley.


















Una resposta
Estoy de acuerdo…este impuesto sacado de la manga tiene q desaparecer,ya q pagamos cuando nos montamos en el bus,el tran O el tren…a que argumento ficticio se acogen para cobrarlo???